Vistas del lago Erhai (Xiaguan)
El desayuno de hoy ofreció algo muy agradable: los huevos fritos. los hacen uno a uno en una sartén grande, como de unos 30 cm, en un fuego del mismo tamaño. Rompen la cáscara en el borde de la sartén, como toda la vida se hacía y a mí nunca me sale, y no dejan de mover la sartén en ningún momento de forma que el huevo se pasa toda la cocción "viajando" circularmente, cerca del borde de la sartén.
Cuando está casi hecho con un mágico movimiento de muñeca le dan la vuelta (asombroso) y se hace la otra parte - no queda como los nuestros con la yema bien visible sino que tiene la misma apariencia por ambos lados -, quedando la yema líquida... ¡buenísimos!
Me pusieron dos huevos cada uno en su platito de su tamaño justo, para comer con palillos pero.. ¿con qué pan? No hay pan, claro, al menos no como nosotros usaríamos para mojar los huevos. Lo más parecido que encontré es... ¡porras! Sí, hay porras y son iguales a las nuestras solo que saladas en lugar de dulces... ¡Cómo las he disfrutado!
Como a las 9:30 salía del hotel en la bici con intención de rodear el lago Erhai durante unos 40 km y volver. Bajé y las vistas del lago Erhai resultaron ser preciosas. Había gente pescando en barcas tradicionales, gente pescando con cañas desde la orilla, y una zona con una especie de porches de protección solar, a la que se llegaba por una pasarela de piedras cubiertas por el agua unos centímetros solo.
Unas chinas, turistas, me pidieron que les tomara una foto y luego yo les pedí que me la tomaran a mí. Se debieron animar ya que luego una y otra se la tomaron conmigo, con este turista raro. El mundo al revés: era yo el personaje local, el típico paisano con quien se quieren hacer fotos los turistas, en lugar de ser yo el que hiciera fotos... ;-)
La carretera hasta ahora es la mejor que he pedaleado en China y sin apenas tráfico ni contaminación. En un momento pensé que la ruta del aeropuerto se desviaba demasiado del lago así que giré a la izquierda buscando seguir la orilla, en un cruce señalizado Haidong y que me llevó a... al barro. Estaban en obras y el barro tras los últimos días lluviosos era tal que impedía el paso de ciclistas "de paseo". Además, fue muy gracioso cómo me avisó una señora, que volvía -tal vez se daba la vuelta- en un triciclo-moto y me vio y me señaló la bici, señaló la carretera a sus espaldas y hizo una seña de "no" a la occidental con el dedo...
Como a las 11:20 llegué al aeropuerto de Xiaguan/Dali, a unos 17 km del hotel, tras una subida de unos 150 metros. Es un sitio pequeño y agradable, o así se sentía al sol de la mañana. Turistas sonrientes, miradas sorprendidas a mí o a la bici... es que eso de viajar en traje de Mortadelo no es muy común.
Al llegar había oído dos explosiones seguidas, en el plazo de un minuto o menos, y pensé que serían de fogueo. En algunos aeropuertos con abundancia de pájaros se puede utilizar este sistema para espantarlos, así que asumí que estaba llegando o saliendo un avión.He sentido un montón de pequeñas sensaciones en esta hora y media. Por ejemplo, la música. Al empezar a subir dos canciones consecutivamente me impulsaron la moral: Your Latest Tricks de Dire Straits and Stairway to Heaven de Lez Zeppelin. ¡Qué placer!
Continúo hacia Baiguan (o algo así) y la carretera desciende 50 metros en 1 km, un placer, y llegando a un cruce sin señalizar, asumo que es a la izquierda pero no sé, en fin. Resulta que aparentemente he acertado y llego primero a una cementera enorme y sigo subiendo hasta este letrero que fotografío. De camino veo casas con entradas tipo portalón de un templo, y recuerdo que el día anterior había visto varias canteras que parecían de mármol donde los operarios trabajaban a mano y con máquinas construyendo estos portalones.
Me planto subir hasta la cota 300 metros sobre el lago y la supero levemente, llegando hasta un collado con la esperanza de que me ofrezca bonitas vistas. No es así pero no me quejo, el sol vuelve a aparecer y me calienta agradablemente. Ya son las 12:30 y llevo 26 km, decido volverme y lo primero que hay es el regalo de la bajada, 180 metros rapidísimos, con una punta de velocidad de 58 km/h. Adoro sentir el aire en el rostro, y es curioso cómo me siguen las miradas de algunos trabajadores que ahora están a la puerta de la fábrica de cemento. 
Al llegar de nuevo a la altura del lago me fijé en los detalles de los nenúfares en el manglar, y de las viejas barcas que no supe identificar si estaban en uso o no.

De vuelta en Xiaguan pasé por una casa de masajes que parecía bastante lujosa, muy iluminada. Pregunté el precio de un masaje (58 yuanes) con idea de que me lo dieran por la tarde y fui al restaurante occidental de anoche, The Riverside, pensé que tras el esfuerzo necesitaba comer pasta por su contenido en hidratos de carbono. Tras comer pensé que me había equivocado y que tal vez debería haber comido fruta tras el esfuerzo y la pasta en un par de horas, pero en fin... 
He hecho 50 km en 2h30m, no está mal, a una media de 19 km/h estoy contento. Siento que el esfuerzo ha estado bien, que voy tomando forma física. Me costó mucho coger velocidad, me notaba muy anquilosado, pero he ido mejorando con el pasar de los kilómetros. Todo esto me hace pensar que me voy a quedar unos días entrenando en la zona aunque me cambiaré de hotel.

Tras la comida paso por el supermercado Walmart, al lado del restaurante, y en la puerta hay un puesto de zumos, tomo dos (a falta de uno) batidos de mango mezclado con plátano, leche y otros mejunjes que no puedo evitar les echen y que no identifico con nada para mí conocido, tal vez un edulcorante. Lo de pedir que le añadir la leche fue una aventura ya que no puede hacerme comprender ni con diccionario ni nada... me corté de imitar a una vaca pero es lo único que me faltó. Afortunadamente pasó una mujer que hablaba algo de inglés y me ayudó.
Por la tarde salí de nuevo en bici para buscar el viejo Dali, la ciudad que dio nombre a esto donde estoy y que está (como por fin vi) a unos 12 km siguiendo la orilla oeste del lago. No llegué hasta allí por estar cansado, pero lo haré mañana.
Al volver vi un taller de coches que incluía limpieza y pedí que me lo limpiaran. Lo hicieron con el chorro de agua (vale, ciclistas: tenéis razón, ya sé que no se debe limpiar la bici con agua a presión; pero era muy conveniente). Les sorprendió la petición y lo hicieron pero rechazaron cobrarme nada. Sin embargo, di una propina al limpiador y le parecí crear un conflicto -sus compañeros le decían que no lo aceptara- aunque al final lo aceptó. Creo que me equivoqué.
De vuelta al hotel no puedo entrar en la habitación, mi tarjeta-llave ya no está activada. En recepción me dicen que como no había pagado me habían bloqueado. Pero mi dinero está en la habitación y tengo que entrar para poder pagar... fue una historia que me molestó mucho y me estimuló a buscar otro hotel.
Tras dar grasa a la bicicleta voy a por el masaje de pies, piernas, brazos y espalda: 1:30 horas de un masaje duro, muy duro, pero que me sentó estupendamente. Después busco hoteles y el más lujoso de la zona (Manwan Hotel) resulta ser de 5* pero con una extensión de inferior categoría, le llaman 3* pero no creo que sea tanto. La negociación es curiosa: el de 3* marca la tarifa 380 yuanes pero sin pedir nada me lo dejan a 228 y regateando a 168. Tiene mejores vistas que donde estoy, de hecho TIENE vistas; pero no tiene internet. El de 5* es muy parecido al Golden Dragon de Kunming y me lo dejan en 280 yuanes (marcaba 780) pero no tienen habitación para todos los días, así que lo dejo.
Se hace la hora de cenar y espero tener más suerte que ayer, que me recorrí la ciudad buscando restaurantes y acabé en el Riverside, el occidental. Y sí tengo suerte, "mucha suerte", ya que junto al lago encontré el nido de los restaurantes típicos: camareros vestidos en trajes de minorías y menú sin una sola palabra de inglés, nadie hablaba nada de inglés pero uno de ellos trajo un portátil conectado a internet con el que intentaron traducir... con moderado éxito solamente. En fin, cené picante, exceso de hidratos de carbono y poco sabor pero los 14 camareros que me rodeaban merecían la pena ;-) Comí dos rollitos primavera o algo parecido, un plato de arroz frito tipo tres delicias y unos conos huecos de una pasta mezcla entre pasta tipo italiana y bizcocho.
En total rodé 69 km hoy, sin haberme puesto (por la mañana) protección solar y mis piernas lo notaron, se quemaron. Por la noche me di una crema hidratante pero la huella del exceso solar me seguiría unos cuantos días.







3 comentarios:
Bueno, para primer dia no está mal...pero ya te vas a tomar descanso hoy?
Venga a dar pedales!!! si el tiempo lo permite claro.
Te seguiremos en el Blog.
Besos.
Paco.
Huevos fritos sin pan !!! Eso si que es una tortura china :-)
Fantastica la luz y el colorido de las fotos, pero queremos ver también la "burra"...
Nos vemos.
Paco.
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