lunes, 17 de noviembre de 2008

Y finalmente turismo y compras en Xiaguan

Tras dormir casi 9 horas me levanté como un señor a las 7:45, desayuno de café (mi café, en el hotel sigue sin haber), y huevos y mi porteador ya me estaba esperando. Arreglé con éllos asuntos económicos y me dediqué a hacer turismo y compras.

Alimentos secos

Y la primera visita fue al mercado local, que siempre es instructiva. Empezando por las especias y alimentos secos, me encantaron los tallarines de colores, todos amontonados. Compré queso seco que forma una especie de tejido que se deshilacha para comerlo. Lo había conocido porque me lo enseñó Lierna en la etapa de Lijiang, cuando nos lo vinieron a ofrecer al desayunar. Este no estaba tan sabroso como aquel y me duró, por lo tanto, unas horas terminarlo -no le hacía mucho caso.

Vi los puestos de tofu que se corta como si fuera queso, los de huevos cocidos de mil maneras con mil costras diferentes, puestos exclusivos de pimienta, con muchas pimientas o chilis que yo sería incapaz de distinguir...


Tallarines de colores



Huevos preparados de mil formas



Parecen miles de variedades de pimienta



Puesto de tofu y, tal vez, quesos



Puestos de frutas




Carnecería musulmana



La sección de carnicerías de vacuno y, supongo, cerdo



Detalle de las carnes



No conocía esta fruta



Quise fotografiar a la vendedora en su traje típico



La sección de aves vivas, que matan y pelan a requerimiento del cliente, supongo.



Puesto de setas



De nuevo quise fotografiar a la vendedora en su traje típico de la tribu



En una esquina, apartada, había una sección de verduras y frutas presentada mucho más pobremente



La forma en que trataban la basura



Casi todo lo que me sorprendió está en las fotos. Los perros medio asados, la carne al aire y en particular los puestos musulmanes de carne, la zona de aves -por supuesto todas vivas y te las matan en el acto-, los pescados también vivos y en barreños...

Un puesto de fregonas y escobas, a las afueras del mercado




Este es el carbón tratado que se utiliza para cocinar



Puesto callejero de reparación de calzado y bolsos, con la máquina de coser manual

Encontré por fin dos mochilas que sirvieran para sustituir la mía, ya bastante rota, comprada en Pekín cuatro años antes. Sin embargo también tuve la ocasión de que me repararan la mochila vieja y no me pude resistir. Lo hicieron en un momento con algo que yo no había visto nunca, una máquina de coser manual (ver foto).


Aquí me paré a comer porque vi que estaban haciendo tortellini (pasta rellena)







Puesto de venta de cerámicas con un buda muy interesante





En el hotel estaban preparando una boda, todo eso es jengibre.