Tras dormir casi 9 horas me levanté como un señor a las 7:45, desayuno de café (mi café, en el hotel sigue sin haber), y huevos y mi porteador ya me estaba esperando. Arreglé con éllos asuntos económicos y me dediqué a hacer turismo y compras.Alimentos secos
Y la primera visita fue al mercado local, que siempre es instructiva. Empezando por las especias y alimentos secos, me encantaron los tallarines de colores, todos amontonados. Compré queso seco que forma una especie de tejido que se deshilacha para comerlo. Lo había conocido porque me lo enseñó Lierna en la etapa de Lijiang, cuando nos lo vinieron a ofrecer al desayunar. Este no estaba tan sabroso como aquel y me duró, por lo tanto, unas horas terminarlo -no le hacía mucho caso.
Vi los puestos de tofu que se corta como si fuera queso, los de huevos cocidos de mil maneras con mil costras diferentes, puestos exclusivos de pimienta, con muchas pimientas o chilis que yo sería incapaz de distinguir...Tallarines de colores

Huevos preparados de mil formas

Parecen miles de variedades de pimienta

Puesto de tofu y, tal vez, quesos

Puestos de frutas

Carnecería musulmana

La sección de carnicerías de vacuno y, supongo, cerdo

Detalle de las carnes

No conocía esta fruta

Quise fotografiar a la vendedora en su traje típico

La sección de aves vivas, que matan y pelan a requerimiento del cliente, supongo.

Puesto de setas

De nuevo quise fotografiar a la vendedora en su traje típico de la tribu

En una esquina, apartada, había una sección de verduras y frutas presentada mucho más pobremente

La forma en que trataban la basura

Casi todo lo que me sorprendió está en las fotos. Los perros medio asados, la carne al aire y en particular los puestos musulmanes de carne, la zona de aves -por supuesto todas vivas y te las matan en el acto-, los pescados también vivos y en barreños...Un puesto de fregonas y escobas, a las afueras del mercado

Este es el carbón tratado que se utiliza para cocinar

Puesto callejero de reparación de calzado y bolsos, con la máquina de coser manual
Encontré por fin dos mochilas que sirvieran para sustituir la mía, ya bastante rota, comprada en Pekín cuatro años antes. Sin embargo también tuve la ocasión de que me repararan la mochila vieja y no me pude resistir. Lo hicieron en un momento con algo que yo no había visto nunca, una máquina de coser manual (ver foto). Aquí me paré a comer porque vi que estaban haciendo tortellini (pasta rellena)



Puesto de venta de cerámicas con un buda muy interesante


En el hotel estaban preparando una boda, todo eso es jengibre.