"Parte de guerra": dormí como ayer, despertándome en torno a las 3 y costándome dormirme de nuevo. Pero por la mañana me encontraba fresco y bien de morral aunque un poco dolorido de la mano izquierda, de apoyarla en el manillar tantas horas, supongo. La derecha está protegida por la prótesis que me dio el médico cuando me rompí un hueso y no parece haber sufrido daños. El dolor del pie derecho no apareció y en cambio la rodilla izquierda se quiso promocionar así que le puse una tirita de calmante.
Un desayuno en la habitación con pan y aceite, naranja, plátano y yogurt hizo que saliera más tarde (08:30) pero en mejores condiciones. Mis intenciones para el día eran llegar a Anshun y si no lo conseguía volverme a Guiyang para coger el tren nocturno a Kunming.
Me dirigí a la ruta que había hecho el martes, la “autovía” de Hou Ba, a la que llamo así por ser este el último pueblo al que llegué ese día. Tras averiguar ayer que la autopista de Kunming (Guihuang Expressway) era donde llegué ayer, había pensado que tal vez esta autovía de Hou Ba fuera en realidad el acceso a la carretera nacional, mi deseado objetivo.
Llegué y pasé Hou Ba con una fina lluvia, constante, algo más fuerte que un chirimiri. Andaba menos fuerte pero andaba. Era mi km 8,5 y enseguida vi una señal que indicaba que la famosa autopista de Kunming era la próxima salida. ¡Cómo! ¿Otra vez aquí? En efecto, todos los caminos llevaban a este peaje pero esta vez la policía no me dejó pasar en bici “es peligroso”, claro que es peligroso pero, ¿queda una alternativa razonable? Así que salí a enlazar con la ruta de ayer y, al poco llegué al cruce del Century Town, giré a la izquierda y me enfrenté con la carretera que ayer me había jorobado tanto, sería el km 13 o así.
Por entrar en algún detalle los siguientes 10 km consistieron en un firme como de viejo asfalto, asfalto que una vez fue liso pero que el paso del tiempo y los camiones han dejado convertido en piedras que sobresalen, de entre 1 y 3 centímetros, y en baches. A eso hay que añadir el efecto tierra-barro: con el tiempo la carretera se ha llenado de tierra (barro hoy que llovía) que se acumula en los laterales. Ese barro, mezclado con la contaminación acumulada durante años por la mala combustión de un mal combustible, es lo que al pedalear se va levantando y pringando todo: bicicleta, alforjas (afortunadamente protegidas por un plástico), mi impermeable... cuando pasa un camión te salpica pero no mancha tanto como el propio rodar de la bici.El efecto de que estén los laterales en esas condiciones es que se reduce mucho la anchura útil de la carretera, entre 1 y 1,5 metros por cada lado. Porque los peatones no quieren mancharse y se meten más en la calzada, obligando al ciclista a meterse más todavía, aumentando el peligro.
Esto duró hasta el km 23 o así en que el asfalto mejoró aunque el barro y la contaminación todavía persistían.
El otro efecto interesante de la ruta de hoy era la contaminación directa de los camiones. He visto humos de tubo de escape como no podemos creer en Europa que existan, por volumen y por color... y los he respirado, claro. Fue particularmente malo cuando llegué a Qingzhen, en el km 33. Los camiones cargados de carbón (en Qingzhen hay un fuerte complejo industrial que incluye coquería y altos hornos) en pico, es decir, se cargaban dejando caer el carbón hasta que desbordaba por todas partes y ese pico (más bien una línea a lo largo del camión) se veía en todos los camiones. En las cuestas les podía adelantar, y alguna vez lo hice para evitar respirar ese humo. Pero en Qingzhen había tal concentración de ellos que me sorprendió y me quedé un rato mirando sin saber qué hacer, si seguir, volverme, o tirarme a la piscina.
Es curioso, me doy cuenta de que no recuerdo mucho del contexto. Tal vez fuera que la lluvia me hacía pasar pero recuerdo pocas anécdotas: el perrillo, un cachorrillo, que cruzaba la carretera y un camión que frenó para no atropellarlo; las señoras que se metían en la carretera sin mirar si venía un coche... o este ciclista :) ; la buena voluntad de todos los que se me acercaban a hablar, claro, en perfecto chino; la sonrisa un poco de apoyo de las empleadas de la gasolinera cuando me veían limpiar la bici.
A las 13:30 pasé por una gasolinera y decidí que era buen momento para mear. No encontré un servicio pero sí agua en una fuente y, no sé qué impulso me dominaría, pero decidí lavar la bici. Era absurdo, aunque ya llevaba 30 km y el peor firme parecía haber pasado quedaba mucho camino todavía. En fin, que pasé un rato limpiando bicicleta y bolsas de protección de equipaje entre el regocijo del personal.Estaba a la entrada de Qingzhen y al ver el cartel me di cuenta que esta ciudad habría sido la referencia más útil ... pero el que no sabe es como el que no ve... Por otra parte y por primera vez, tres kilómetros más tarde, vi el primer cartel que nombraba Anshun... a 77 km! Es decir, 110 km en la jornada, para ser la segunda jornada, bueno, era demasiado y me empecé a preocupar.
Tras pasar la ciudad de Qingzhen y durante tres o cuatro km pedaleé junto a las grandes fábricas de coque y siderurgia. Al otro lado de la carretera había urbanizaciones de bloques de 4 plantas parecidos a los de sindicatos en España, construidos para albergar a los trabajadores.Pasó un rato más tranquilo, entre cultivos, la carretera menos embarrada formaba suaves colinas. Había subido unos 200 metros en los primeros 12 km y el resto del trayecto había sido p'arriba y p'abajo pero sin extremos. Había algún crío que me saludaba y a otros que se quedaban mirando era yo el que les decía “hello”. Y volvió a llover.
Estaba cerca de otra gasolinera y me paré allá. Vi que llevaba 50 km y pensé que me quedaban 60 todavía. Miré el mapa y vi que la ciudad más grande -con posibilidades de ofrecer alojamiento- entre Guiyang y Anshun era Qingzhen y por tanto ya había quedado atrás. Me planteé dónde podría dormir, porque a las 13:30 y la media de 10 km/h que llevaba (y sin casi parar) no llegaba yo a Anshun hasta las 19:30, ya noche cerrada. Llevaba luces pero no me fiaba mucho.
Me planteé que estaba de vacaciones y que aunque ya sabía que tendría mucha contaminación lo respirado estos días me bastaba y sobraba; y que tal vez le tenía miedo a las montañas pero detestaba la contaminación y el tráfico.Y decidí coger un autobús. Hacia donde fuera, Anshun o Guiyang. Cogería un tren o autobús-cama hasta Kunming, pasaría allí un par de días y luego a Dali en bus. Prefería enfrentarme a la montaña.
El cuarto autobús que paró aceptó cogerme con la bicicleta. Estaba yo tan entusiasmado que una vez a bordo saqué los bombones y ofrecí al conductor y la revisora. Los autobuses en esta parte del mundo suelen ser negocio familiar.¡Joder cómo conducen!
Al llegar a Guiyang busco la estación de autobuses de largo recorrido, que está cerca, y una chica y un chico, casi peleándose (bueno, él, ella era menos competitiva) por ayudarme en inglés, me dijeron que no había autobuses-cama a Kunming, que los que había salían a las 8 de la mañana. Así que me fui a la estación del tren y pregunté si alguien hablaba inglés y nones, pero saltó alguien del público, un estudiante universitario, con el que me pude entender más o menos y me metió en el tren de las 18:48 (saldría a las 19:33), me ayudó a facturar la bicicleta e incluso a encontrar un sitio donde lavarme... esto fue la leche. Era un local que debía hacer las veces de pensión y casa de citas y tenía dos salas contiguas, una con taquillas y otra con una especie de abrevadero de 3 x 4 m y varias duchas pero que en lugar de metal y con alcachofa eran un tubo de goma/caucho tipo gas. Allí que me duché pero no quise probar el baño, el chico me estaba esperando fuera.
Y no sé si fue allí o de camino pero perdí el casco que me había colgado en la trasera de la mochila por comodidad. Sí, perdí la cabeza...El chico estaba consternado y fue a buscarlo de nuevo pero, claro, no lo encontró. Le ofrecí cenar conmigo (eran las 5) pero su tren salía antes y quería dejarme en la sala de espera buena para que no me perdiera. Así que cogí un arroz para llevar en un garito de enfrente de la estación y entramos a las salas. Le dije que me sabía manejar y que a ver si perdía su tren, nos despedimos muy agradablemente.

Una vez en el vagón cama estoy, de momento, solo en el compartimento. En general no parece que haya mucha gente, o sea que tal vez no venga nadie más. Paró en Anshun a las 21h.
Y a dormir, mañana compraré un casco en Kunming.
Para los ciclistas: hay dos opciones para salir hacia Anshun. La 1 es por la calle XXX (ya pondré el nombre) seguir hacia Gouchang y Qingzhen la carretera de 3 carriles por sentido hasta llegar al cruce del Century Town, un cartel enorme en frente a la derecha. En ese cruce se gira a la izquierda (G321) y tras 500 metros ya es la carretera mala, mala. En la opción 2 desde la calle principal tomar hacia el oeste, hay un cruce (interchange) llamado Huaguoyuan y la salida hacia Anshun está al sur de este cruce, no mucho más lejos. Cuando se cruza este cruce y parece que uno está perdido está delante del hotel Di Hao, seguir y dirigirse siempre hacia el Guihuang Expressway. Después, al llegar al peaje se sale a la derecha subiendo una cuesta leve y enseguida se llega a la carretera de 3 carriles por sentido que va a Anshun, hay que seguir hacia Qingzhen.
Datos del día: 13,5 km/h de media (sin contar paradas) y 40 km/h de máxima. 3H50m de rodaje que incluyen 50 km en ruta y 5 últimos en Guiyang, para 5 horas en total (10 km/h)







