domingo, 2 de noviembre de 2008

De Kunming a Dali en autobús

Me desperté a las 6:45 y a pesar de ello me sobraron sólo 10 minutos para coger el bus de las 9. Llovía esta mañana, llovía deprimentemente - es decir, llovía como para calarme en los 600 metros que separaban el hotel de la estación de autobuses y eso me hizo pasar frío en el autobús. El impermeable me protegió un poco pero el vaquero, de pedalear, se caló por los muslos.

Naturaleza en la carretera Kunming-Dali (Xiaguan)

Meter la bici en el autobús fue una movida. La metimos abajo pero casi no cabía ni desmontando la rueda delantera. Como se seguía llenando el autobús (un montón de gente a última hora) había más necesidad de meter equipaje abajo pero si se pone peso sobre la bici suele romperse o dañarse un radio, el freno de disco u lo que sea. Lo que hice fue quedarme junto a la bici controlando el equipaje que venía y levantando la bici para que lo metieran debajo, de forma que cupiera todo pero nada presionara la bici. Funcionó.

Posada de carretera con restaurante y WC... ¡uf!

Otros viajeros comentaban que hay dos grupos de autobuses entre ambas ciudades, el rápido y el lento. Anoche, cuando compré el billete, especifiqué que lo quería para el autobús rápido pero o bien se lo pasaron por la entrepierna para venderme un billete de "su" autobús, o bien esa no era la estación buena. El asunto es que tardamos 7 horas en llegar Dali/Xiaguan en lugar de 4.


Cementerio en la colina

En algún momento me viene el pensamiento que este tipo de viajes hay que hacerlo con alguien. Que los momentos que te ofrece, la visión del país, el probar esa comida tan diferente, etc., son cosas que se disfrutan más compartiéndose que en solitario.

Además están los aspectos prácticos. Por ejemplo, yo que me corto a veces de comprar comida en la calle o de entrar según qué mercados/restaurantes/garitos donde sé que si entro voy a disfrutar, si no voy solo pues voy a entrar. Compartir los olores que se sienten, la pinta que tiene este o ese local, mirar lo que come la gente...

Último tramo en autobús, entramos en la montaña

Tras dejar la autopista con una hora de espera en el peaje entramos en una carretera de montaña de verdad, de la que impresionan los acantilados y los riscos. En un primer tramo las orillas estaban llenas de talleres de lápidas y otros mármoles funerarios, uno detrás de otro, durante algunos kilómetros. Después, valles de montaña verdes y con pocas casas, y algún pueblecito.

Aerogeneradores en Xiaguan

Bajé del autobús y monté la bicicleta y salí para buscar hotel. Siguiendo la primera calle que encontré me salía de la ciudad cuando vi que las montañas cercanas tenían aerogeneradores... ¡bien! Esto sería impensable en el Reino Unido, por ejemplo, con su "contaminación visual". A mí me gustan, me da placer verlos, me hace sentirme bien.

En el casco urbano también había fábricas y un cierto tejido industrial pero, por lo que vi, Xiaguan es más bien ciudad de servicios, capital del condado y albergue de sus servicios administrativos y financieros.

Tras acomodarme en la habitación un nuevo paseo me mostró que el centro de la ciudad tiene muchas tiendas, es muy comercial. La zona disfruta de abundante turismo chino. Por eso mismo cuando por la noche busqué un restaurante me sorprendió que fui incapaz de encontrar uno. Vi unos sitios pequeños que me no parecieron lo suficientemente saludables para comer en ellos, y no tantos.


Dos aspectos (arriba y abajo) de la ciudad



Así que me metí en el primer sitio "occidental" que vi, de hecho el único que había en Xiaguan, junto al Walmart... ¡tenían pizzas y filetes! al vez mañana comeré uno. Se llama el "The Riverside Restaurant"

Mesa del resturante exótico

De momento me contenté con una ensalada y unos fideos fritos, y una cerveza. La cerveza no estaba fría pero no estaba tan mala. Creo que debo cambiar el chip y asumir que por el hecho de no estar frías no todas las cervezas deben estar malas. ¡Pero cómo echo de menos mi Leffe belga! Y eso que solo hace 10 días de la última. La ensalada estaba crujiente, fresca y clásica: tomate, cebolla, pimientos rojo y verde, pepino, zanahoria, otra verdura de color violeta, todo en juliana o en ronchas.

Colectores solares en hoteles para el agua caliente

Al volver a la habitación ésta estaba fría, muy fría para mi gusto. Xiaguan está a 2000 metros de altura y por la noche se notaba el frío. Además me daba la impresión que la bomba de calor no daba calor.

Unos 25 km dando vueltas por la ciudad.

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