jueves, 13 de noviembre de 2008

Liuku - Fugong y se hizo de noche

Me había sorprendido Liuku por ser muy turística, incluyendo un hotel de lujo. La ciudad, en el cruce de dos valles, es de ese tipo de ciudad donde todo es subida. Bastante agradable.

Tras un desayuno que ya se había hecho típico para mí en este viaje (lomo embuchado, huevos cocidos, café...) salimos cruzando el puente peatonal (yo, el coche no ;-)) y tiré hacia el norte teniendo como objetivo llegar a Fugong de día.


Al principio el valle se ensanchó pero enseguida se estrechó siendo la ruta más bonita (y agradable, al haber menos tráfico) que hasta ahora. El valle permitía ver más rápidos en el río y más bosque en las laderas esta vez menos tratadas por la mano del hombre.

Tras unos 40 kilómetros me encontré con dos chinos de Lijiang que pedaleaban en mi misma dirección, hacia la cabecera del valle. Wu y Like eran más jóvenes que yo y tenían dos bicicletas muy diferentes, una de todo terreno y otra tipo plegable pero de ruedas más grandes, tal vez de 20 pulgadas. No tengo buenas fotos de ellos aunque ellos sí tomaron alguna conmigo. Las mías salieron movidas sobre todo por mi empeño en tomarlas en marcha... sin caerme Charlamos un rato, su intención era llegar hasta Gudenwangdi, una población a mitad de camino entre Liuku y Fugong y donde, según sabía yo, el alojamiento era más bien precario. Después seguirían en autobús hasta Fugong. Me propusieron seguir juntos y así lo hicimos mientras charlábamos tranquilamente por la carretera.

Para cruzar el río se había construído en diferentes puntos tirolinas y puentes colgantes, y mientras miraba cómo cruzaban grandes bolsas por una tirolina una piedra en el camino dio conmigo y la bicicleta por tierra. Fue una buena caída, me hice un par de heridas en el brazo y la pierna izquierdos y la bicicleta sufrió un pinchazo con raja en la cubierta y doble raja en la cámara, como vería después, y un radio doblado. No entendí un impacto tan fuerte contra una piedra que no pesaría más allá de cinco kilos

Me intenté limpiar un poco las heridas y curar con la ayuda de Wu y Like, quienes tenían algo de agua oxigenada. Dejé las heridas al aire y seguí pedaleando, afortunadamente no me había golpeado gozne o músculo alguno que doliera al pedalear. Y aprendí la lección de mirar siempre hacia delante mientras conduzco :(

Llegamos a Gudenwangdi y les propuse comer juntos. Mi chofer se había despistado en parte porque rodando varios íbamos notablemente más rápidos. Pensé que él debía haber estado más atento pero en fin...

No nos paramos en ese pueblo sino en una aldea a la salida. El único restaurante nos sirvió una comida de arroz y sopa humilde pero agradable, no me dejaron pagar. A mitad de comida llegó el chófer y se unió, la conversación se hizo más animada... en perfecto chino :) Wu y Like eran amigos y Wu había recorrido más de 6000 km por china el año pasado. Trabajaban en el sector turístico pero no recuerdo exactamente en qué, de ahí su mejor inglés. Se dirigían hacia el Tibet.

Propuse a Wu y a Like que siguiéramos pedaleando juntos hasta Fugong y que si se nos hacía de noche podríamos cargar las bicicletas en el coche. Aceptaron y los siguientes 64 km siguieron siendo agradables aunque la charla decayó.

En un momento en el camino nos encontramos un chico tocando la guitarra, ensayando diría yo, pero la sabía tocar ya bastante bien. Coincidió con un pequeño descanso y el consiguiente reparto de chocolate (belga, claro) y frutos secos. Fue muy agradable el cómo nos amenizó el descanso aunque de vez en cuando un camión que pasaba nos recordaba que estábamos en plena carretera, no en un concierto.

Yo también empezaba a estar fatigado y la tarde se iba yendo poco a poco, por lo que pensé que no íbamos a poder llegar a Fugong. Efectivamente, no llegamos pero por muy poco, como sabría a la vuelta sólo por unos tres kilómetros.

Como a 30 km de Fungong se notaba que ya estábamos cansados y se me ocurrió cantar los números de los kilómetros (y centenas) en chino y en inglés en voz alta. Wu se apuntó enseguida a esta táctica de distracción del cansancio que me sirvió para aprenderme de una vez y hasta que los olvide los números en chino. Like iba un poco retrasado, siempre fue un poco retrasado aun cuando a veces le esperábamos yendo más tranquilos. Wu y yo íbamos probándonos el uno al otro y aunque él tomaba una posición mayormente conservadora dejando que yo cortara el viento, a veces se ponía delante y tiraba muy bien. Me dicen que estoy fuerte pero yo creo que lo que les sorprende es que ellos tengan 30 años y yo 44.

Durante la ruta me habían llamado la atención también los múltiples sistemas hidroeléctricos que, desde los valles afluentes al del Nu, se podían ver desde la carretera. Y, por supuesto, la gente, las actividades normales: reparar la carretera, los niños volviendo del colegio, las mujeres con sus trajes reflejando la etnia o tribu a la que pertenecían, etc.

Una vez en Fugong buscamos alojamiento pero nuestras necesidades eran diferentes y no nos alojamos juntos. Lo que sí hicimos fue compartir una cena que, esta vez sí, permitieron que yo pagara. La charla, bastante en inglés, reflejaba nuestro cansancio.

Cuando se hacen tantos kilómetros en un plazo tan corto (llevaba casi 400 en 4 días) es normal que los roces en el trasero provoquen forúnculos o similares, y eso me pasó. Entre eso y el cansancio decidí que al día siguiente iba a ir a Goshang en coche, y que ya recorrería ese tramo en bici a la vuelta.

El hotel, 6 pisos sin ascensor, estaba frío. No había coches cuando nosotros llegamos y tanto silencio sugería que no era época de mucho negocio. No me di cuenta que había más mantas y pasé frío hasta que me puse el peto ciclista para dormir. No era su mejor uso pero en fin...







En total pedaleé 133 km y me quedaron solo 3 para llegar a Fugong cuando se nos hizo de noche y subimos las bicis al coche. Tras 10 horas en bici de las que pedaleé en total 7h20m, una media de 18 km/h y 55km/h de máxima con un total de 1140 metros de ascenso de nivel.

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